.....Y llegué a Bruselas!!! sus casitas e iglesias de estilo gótico me daban la bienvenida. Aproveché que llegué en la tarde para comenzar mi recorrido temprano así que luego de hacer el check-in en el hotel salí rumbo al casco antiguo de la ciudad. Comencé a internarme en sus calles....chocolatosas, fashion y curiosas ellas.
| Palacio de Justicia |
Y así seguí hasta que llegué al Grande Place.....qué lugar para más lindo!!!! no por nada está considerada una de las plazas más lindas del mundo. En el grand
place podemos encontrar el museo de la ciudad o también llamado “la casa del
Rey”, la municipalidad, que tiene una torre muy alta, y restaurantes que
ofrecen mesas en la parte exterior para que disfrutes de un rico lonche
mientras eres espectador de primera fila del movimiento que hay en la plaza.
| La municipalidad |
| Museo de la ciudad |
Luego
caminé por las calles en busca del Manneken Pis, o más conocido como “el niño
que orina”, uno de los íconos de Bruselas.
Lo encontré...orinando obviamente, jaja, todo chikito y sin ninguna vergüenza,
él feliz de que le tomen fotos y es que es eso lo que representa: la
independencia del espíritu de los bruselenses. Pensé que lo podría encontrar
disfrazado, porque sí, lo disfrazan, pero se rige a un calendario, y uno de sus
próximos disfraces será el de “drácula”...más lindo!.
Seguí descubriendo
Brusellas y caminando por la calle “mercado de hierbas” descubrí uno de mis
lugares favoritos: su plaza. No sé pero tengo una atracciòn por las pequeñas
plazas..siempre, lugar nuevo que visito, habrá alguna placita que me encante.
Esta que les cuento es pequeña y muy linda.
Luego, como
ya eran casi las 7.00pm y ya tenía hambre, fui en búsqueda de la “Rue des
bouchers” conocida por la cantidad de restaurantes que en ella hay. Es muy
linda, no solo por sus calles estrechitas y antiguas, sino porque está llena de luces, las
que adornan todos los restaurantes que hay. El ambiente es genial y acogedor, los restaurantes con una decoración muy linda, y los “jaladores”, que en 10
segundos te describen lo mejor de su carta, también complementan el panorama.
Después de
comer rico seguí recorriendo las callecitas de los restaurantes en búsqueda del
“Delirium village”, una calle pequeña en donde están los bares más
conocidos de Bruselas y en donde
ofrecen una de las especialidades de la ciudad: la cerveza. Esta bebida es toda
una institución en esta ciudad, en toda Bélgica en general, y tanto así que los
belgas saben escoger, de las más de mil marcas que hay, la que cae
queda perfecta para toda ocasión. Saben cuál tomar en una parrillada, en una
reu en casa de un amigo en el día, en una reu en casa de un amigo por la noche,
en un bar solo para conversar, en un bar para hablar de negocios, en un bar
para embriagarse hasta morir, y así. El “Delirium bar” es el bar más conocido
y ofrece casi dos mil variedades de cerveza....cuál tomar??? Bueno, haces un
“de tin marín” y que el destino te guíe ;).
En esta
misma calle, escondida ella detrás de una reja y casi imperceptible, está
“Janneken pis”, la versión femenina de Manneken Pis. Sabía que se encontraba ahí
porque lo había leído pero si alguien que no sepa pasa por la calle del Delirium
village y aún si pasa delante de ella ni cuenta se da, ya les digo, está bien
escondida la pobre.
Al día
siguiente, tomé el metro, expertísima yo, y fui a las afueras de la ciudad para
ver el “Atomium”. El atomium es también uno de los símbolos de Bruselas. Fue
construido para la exposición universal de 1958 y representa la malla
convencional del cristal de fierro. Sus nueve esferas representan los nueve
átomos. Quien la inspiró, tomó como referencia el tema de la expo: La ciencia, y
decidió centrarse en la ciencia del átomo, la cual estaba en pleno desarrollo
en aquella época.
El atomium
está rodeado por grandes jardines pero
el que más me gustó fue el "Jardín colonial".
Siguiendo
con el recorrido, regresé a la ciudad para visitar la Catedral de San Miguel y
Santa Gúdula. Es simplemente preciosa!
Su imponente y lindo estilo gótico la hace uno de los MUST en una visita a
Bruselas por más rápida que sea. No se puede dejar de visitar una iglesia cuya
construcción comenzó en 1226 y que tardó casi 300 años en ser terminada. Dentro
de ella, no solo podemos apreciar su linda decoración sino también visitar unas
ruinas antiguas que se encontraron al construirla.
Visité
también el parlamento de Bélgica, El Palacio Real, el Museo de Arte, el jardín d la biblioteca de Bruselas y la iglesia Beguinage.
| Parlamento |
| Palacio Real |
| Museo de arte |
| Gofre o waffle, .dulce típico de Bélgica..buenísimos! |
| Iglesia Beguinage |
Y así,
recorriendo las calles de Bruselas llegó la hora de tomar el tren e ir al
aeropuerto para regresar a casa.
Mi viaje
cumpleañero fue genial!. Algo rápido pero muy lindo, me encantó conocer estas
ciudades tan bonitas, con tanta historia y tanto que ofrecer a sus visitantes.
Sigamos viajando!!!! Nos vemos en mi siguiente destino viajero!.














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